Archivo del Autor: dianagonzalez

Capítulo 5. Networking

Alfredo no se lo podía creer. Pero allí estaban. Juanjo y Churchill rodeados de empresarios madrileños y sus mascotas.

Bene se las ingeniaba para cuadrar la agenda de la semana dentro de sus cien reuniones como directora de cuentas y de entrevistas para la prensa.

– ¿Podríamos vender? – preguntaba Alfredo con el fin de sacarle negocio a este “sarao”.
– Tengo una reunión pendiente… aquel spot de gatos en España… no sé si funcionaría.
– No podemos dejar que a Juanjo se le suba la fama a la cabeza. Misa de Doce debería capitalizar la idea
– Quizá debiéramos articularla nosotros y sumar poco a poco a nuevos anunciantes -intentaba idear Bene- ¿podría ser un servicio a nuestros clientes? Por empezar por algún lado…

En medio de la gran apuesta de Bene y Alfredo por crear su nueva agencia de publicidad, se les cruzaba otro posible negocio. Esto no entraba en sus planes.

– Misa de Doce, dígame.
– ¿Antena3? ¿Una entrevista sobre el nuevo concepto de networking? Sí, un momento, por favor.
– ¡Juanjo! Llaman de Antena3 ¿te paso?
– ¡No! – respondió Bene- yo contesto.

Y allí estaban. Bene y la reportera hablando sobre gatos.

– ¿En qué consiste la hora de Churchill?
– La hora de Churchill es un nuevo evento de relación entre dueños de gatos que viven en Madrid y quieren que sus mascotas puedan encontrar “su media naranja”. Los animales están supervisados por profesionales veterinarios y, mientras, los dueños pueden conocerse, disfrutar de un buen rato y hacer networking.
– ¿Cómo se les ocurrió la idea?
– En Internet ya existían redes similares, pero sin presencia física. En Misa de Doce queríamos acercar la vida off de una de estas mascotas y abrimos un espacio al estilo Gran Hermano en la web. En seguida comenzaron a subir las visitas y algunos dueños, sobre todo empresarios, entraron en contacto con nosotros porque querían que sus mascotas “jugaran” con Churchill.

“No me lo puedo creer” se decía para sí Alfredo, mientras Juanjo sonreía desde su mesa. “Esta sociedad está loca”. “¿Cómo alguien puede pagar por esto?”

– Ya te decía yo que Churchill tenía que estar en Misa de Doce -apuntillaba Alfredo- ¡este gato va a ser la nueva estrella publicitaria!

Mientras Rocío se asomaba por la puerta de la agencia con sus niños

– Bien, bien, ¡es Churchill! ¿Puedo tocar?
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